sábado, 24 de mayo de 2008

JESSY CRUZ AGUARDA POR EL SONIDO DE LA CAMPANA


A sus 25 años de edad, Jessy Cruz no quiere más piedras en el camino.
Las peleas callejeras y la desordenada vida de sus años escolares pertenecen al pasado..., pero aún no el sabor amargo de verse derrotado por decisión unánime apenas en su segundo combate profesional contra el puertorriqueño Emil Rodríguez, el último 21 de febrero.
Sin embargo, el desquite de aquel mal momento está al doblar de la esquina. El próximo viernes 30 de mayo en el Miami Beach Resort and SPA de la 4833 Collins avenue, el ahora prospecto de la compañía Top Level buscará restablecer el orden, cuando se mida a cuatro rounds contra Danny Calafell en el peso gallo.
Al margen de su discreto récord, un triunfo y una derrota, Cruz ya se vislumbra como un pugilista muy superior a la media.
Hay que verlo en una sesión completa de entrenamiento para saber que el muchacho tiene las herramientas suficientes para imponerse en el boxeo profesional.
Sentido de la distancia, golpeo preciso con ambas manos… y guapo, de campana a campana.
Jessy Cruz, de padres cubanos, nació y creció en Miami. Fue un adolescente de carácter rebelde.
Un rebelde sin causa que regularmente peleaba con sus compañeros de clase y regresaba a la casa con los libros rotos y los puños ensangrentados.
Se encontraba en un callejón sin salida. Y finalmente fue expulsado de la secundaria cuando cursaba el onceno grado.
Entonces, comenzó a ganarse la vida como barbero… y a decir verdad no le iba nada mal. En una semana regular ganaba unos mil 500 dólares.
Hasta que una visita del estelar Jermain Taylor, junto a su entrenador Ozell Nelson, a la barbería donde trabajaba Jessy, le cambió la vida al incontenible muchacho.
Ese día decidió que sería boxeador.
Después conoció a Eric “El Tigre” Castaño, ex campeón mundial de kickboxing, quien se retiraba de la alta competición para darle paso a uno de sus sueños: trasmitirle sus conocimientos a los niños y jóvenes de familias con bajos recursos de nuestra comunidad, algunos de ellos con problemas de conducta social.
Jessy no sólo se unió al proyecto, sino también hizo a un lado las malas compañías… para entonces darle paso al atleta que llevaba dentro.
En menos de dos años de práctica, se clasificó para las eliminatorias del equipo olímpico de Estados Unidos rumbo a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008… y estuvo a punto de dar la gran sorpresa.
Había nacido un nuevo Jessy Cruz.
Y como el camino al éxito no está exento de piedras, Jessy ha aprendido lo suficiente para no repetir ninguno de sus errores pasados.
Entonces, este viernes 30 de mayo en el Miami Beach Resort and SPA de la Playa, los puños de Cruz dirán la última palabra.

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