miércoles, 20 de octubre de 2010

"ESCABECHINA" EN ALEMANIA


La tiranía de los Klitschko está llegando a tales extremos, que los organismos, con el despotismo que les caracteriza, están consintiendo que cualquiera que se atreva, aunque lleves tres derrotas consecutivas, tengas cerca de 40 años, dos años de inactividad o no tengas categoría para un campeonato mundial, sencillamente, logres una oportunidad para discutir el otrora mítico cetro del peso completo. La pelea, en el término más vulgar de la palabra, y no en el noble de la acepción del boxeo, que sostuvieron Vitali Klitschko y Shannon Briggs el pasado sábado en Alemania no fue un combate deportivo, una lucha para ver quién es el mejor dentro de un ring: fue una escabechina que le ha podido costar cara, muy cara al bueno de Briggs, al que los cien mil o doscientos mil dólares que habrá ganado, bien podrían haberle servido a su viuda para hacerle una gran panteón con las flores más sofisticadas del jardín del Edén. Una burda patraña de pelea absolutamente desequilibrada, en que únicamente la valentía rayana en la inconsciencia del estadounidense consiguió que este llegara hasta el final del último asalto. Ahora está internado en el Hospital Universitario Eppendorf de Hamburgo con una fractura en el hueso orbitario izquierdo del rostro, la nariz rota y un bíceps izquierdo desgarrado, sin contar en las secuelas cerebrales que le dejará para siempre. ¿Merecía la pena? Absolutamente no. Y todavía tiene uno que leer que esta no es la peor época del peso pesado de la historia…

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